Sendero Interpretativo


Se cierra la mañana con un segundo recorrido por otro sendero en el que se hace una reflexión de cómo nuestros antepasados mexicanos vivían en contacto con la naturaleza y se regían por ella en un entorno en el que hemos colocado un tipi de culturas prehispánicas y tocando algunos instrumentos musicales al sonido de una danza y alrededor de un fuego (simulado), cada quien va mencionando qué hará para contribuir a que gracias a nuevos comportamientos nuestro planeta no esté s sometido a un calentamiento global y una huella ecológica pesada, sino que con nuestros hábitos y conducta, lo mejoremos constantemente, convencidos de que al cuidar nuestro planeta, nos cuidamos nosotros mismos.

Los llevamos también a que conozcan un temazcal para que la sensibilización sea mayor y reconozcan que no sólo debemos cuidar nuestro cuerpo en lo físico sino también en lo relacionado a valores y sentimientos de solidaridad, respeto y paz entre todos, y con la tierra misma, de la cual vivimos y en la cual queremos que nuestra aportación, sea cada vez mejor, más efectiva y estamos en constante perfeccionamiento de las actividades programadas para cada nivel y momento del proceso del desarrollo de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que nos visitan, convencidos de que nuestra propuesta es eficaz para el nuevo paradigma de las generaciones del siglo XXI, así nos lo hacen saber quienes nos visitan.

Desde siempre el "ambiente" ha tenido una presencia en los programas educativos, por ser una fuente rica de conocimientos y ejemplos. Pero la educación ambiental ha demostrado importantes evoluciones según distintos énfasis que se le han otorgado a través del tiempo. Aunque es difícil encuadrar la educación ambiental dentro de una definición, dada la diversidad de planteamientos y de prácticas concretas bajo tal etiqueta, podemos partir de la propuesta en el Congreso Internacional de Educación y Formación sobre Medio Ambiente de Moscú: "La educación ambiental es un proceso permanente en el cual los individuos y las comunidades adquieren conciencia de su medio y aprenden los conocimientos, los valores, las destrezas, la experiencia y también la determinación que les capacite para actuar, individual y colectivamente, en la resolución de los problemas ambientales presentes y futuros".

La educación ambiental es, ante todo, educación para la acción. Actúa ampliando nuestros conocimientos y conciencia acerca de los impactos de la actividad humana sobre el medio, pero con el objetivo último de mejorar nuestras capacidades para contribuir a la solución de los problemas. Con la educación ambiental se trata de facilitar pues, desde una aproximación global e interdisciplinar, la comprensión de las complejas interacciones entre las sociedades y el ambiente. Y esto a través de un mejor conocimiento de los procesos ecológicos, cuyo campo más fértil está en los niños, adolescentes y jóvenes, por lo tanto, esta es nuestra misión.

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