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Nov

La Abuela te saluda y te explica que al rancho le pusimos el nombre de “Los Abuelos” porque ellos nos enseñaron a volver al origen. Regresar al tiempo en que alguna vez todo fue natural. Compraban solo cada 8 días lo que iban a necesitar, hoy comprar es también es una necesidad, sí pero de acuerdo con nuestros valores actuales y respetando nuestros vínculo con los ancestrales y con el medio ambiente.

El abuelo me enseño a separar la basura, en el patio de atrás de mi casa, tenía una tina para el cristal, otra para fierros viejos, clavos enmohecidos, latas de sardina o café y otra para los plásticos que eran muy pocos, casi solo los envases de medicinas. Siempre buscando encontrarle un nuevo uso a lo que ya no servía, esto puedes aprenderlo y vivirlo en nuestras visitas escolares.

La abuela lavaba la loza con tres tinas pequeñas, una con agua caliente en la que sumergía primero vasos , platos y cubiertos para quitar lo grasoso, luego con muy poco jabón (que ellos mismos producían) sin tanta espuma, los dejaban para darles dos enjuagadas. Utilizaban como estropajo un manojito de ixtles sacados del maguey por el abuelo o cuando era más difícil cazuelas u ollas con hollín puesto que cocinaban en fogones y algunas veces se humeaban un poco.

Al finalizar los ponían en un canasto al sol para que sé secarán muy bien, quedaban muy limpios y sin microbios.

Es uno de los ejemplos de cómo la sabiduría y la sencillez de nuestros antepasados les hacía llevar una vida más plena y en armonía con el planeta que habitamos.

Se despide con mucho cariño
– La Abuela

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